Kyoto en 3 días

Nos queda una semana de viaje, y como no, después de visitar Tokyo y hacer las correspondientes excursiones de un día desde la capital nipona, en una primera visita a Japón hay que ir a Kyoto, una de las ciudades más famosas de Japón y donde podréis encontrar una gran densidad de kimonos por kilómetro cuadrado.

Dos chicas con kimono paseando por el este de Kyoto

Dos chicas pasean con un kimono por las calles de Kyoto

Kyoto es una ciudad situada entre colinas, hecho que, como en el caso de Barcelona, le proporciona unos excelentes miradores naturales. Si además os digo que muchos están coronados por templos y santuarios, creo que no os quedará ninguna excusa para no tomar el Shinkansen desde Tokyo y en menos de 3 horas llegar a Kyoto.
Una vez allí, lo mejor es dirigirse a la oficina de turismo y pedir un mapa de autobuses, ya que al contrario que en Tokyo, las líneas JR no os llevarán a tantos lugares. Moverse en autobús en esta ciudad es relativamente fácil y existen tarjetas diarias que os permitirán subir y bajar tantas veces como queráis (aprox. 6€ por persona).
Como en el caso de Tokyo, Kyoto es una ciudad interminable por lo que a recursos turísticos se refiere: más 1800 templos, centenares de santuarios, colinas… Pero para visitar lo imprescindible, se necesitan tres días.



Día 1: Paseo por el este de Kyoto

Al llegar a la colina de Higashiyama, lo primero que tenéis que hacer es subir hasta el templo de Kiyomizu-dera, un templo dedicado a Kannon, en el que podéis visitar varios edificios repartidos por el bosque y desde los cuales podréis admirar la panorámica de la ciudad. No os perdáis la cascada de Otowa, donde la gente hace cola para coger un poquito de su agua y esperar que actúen sus propiedades purificadoras/curativas. En el mismo recinto, dentro del santuario de Jishu-jinja, encontraréis dos piedras separadas entre ellas por 18 metros. Se dice que si uno es capaz de ir de una a la otra con los ojos cerrados, conseguirá el amor deseado.

Al salir del recinto de Kiyomizu-dera, seguid las calles empedradas repletas de tiendas de recuerdos y productos típicos nipones y llegad hasta el templo de Kodai-ji. Desde éste, al templo de Sanjusangen-do, donde se pueden ver hasta 1001 estatuas budistas: un buda central y 500 más a cada lado.

Cascada de Otowa

Cascada de Otowa

Paseando por las calles del este de Kyoto

Paseando por las calles del este de Kyoto

A partir de este punto, os recomiendo que sigáis en dirección norte y lleguéis hasta el santuario de Yasaka-jinja, desde el cual podréis acceder al distrito más famoso de Kyoto: el distrito de Gion, conocido por ser la principal zona de la ciudad donde las geishas desarrollan su actividad.

Santuario de Yasaka-jinja

Santurario de Yasaka-jinja

En Gion, podéis acercaros hasta el Gion Corner y el Teatro de Gion Kobu Kaburenjo, dos de los lugares donde podréis ver representaciones de marionetas, ceremonia del té, bailes tradicionales… etc.

Si cazáis una geisha en vuestra visita al barrio, seréis afortunados, ya que normalmente no se pasean tranquilamente por sus calles.

Al otro lado del río Kamo-gawa, encontraréis una de las zonas más comerciales de la ciudad, la de Shijo-dori, donde os podéis acercar al Teatro de Pontocho Kaburenjo.
 

Día 2: A la caza de los templos dorado y plateado

En el noroeste de la ciudad, podréis visitar uno de los templos más fotografiados de Kyoto, el Kinkaku-ji, o popularmente conocido como, el templo dorado. Actualmente, lo que tantos y tantos turistas retratan es simplemente una copia del templo original, pero sigue siendo uno de los más venerados de Japón.

Kinkaku-ji

Kinkaku-ji

Muy cerca de este, a unos 15 minutos a pie, no os perdáis el templo de Ryoan-ji (templo del Dragón Pacífico), famoso por su jardín de piedras, un gran jardín zen que consiste en 15 rocas distribuidas en un lecho de grava rastrillada.

Jardín zen en Ryoan-ji

Jardín zen en Ryoan-ji

Si tomáis un autobús desde esta zona y os dirigís al noreste de la ciudad, podréis ver la competencia del primer templo que os he comentado: el Ginkaku-ji, es decir, el templo plateado. Aunque no es tan espectacular como el primero, un paseo por este, rodeado de bosques y vegetación, os encantará.

Al salir de él, buscad el Tetsugaku-no-michi, es decir, el camino de la filosofía. Se trata de un paseo al lado de un canal con tiendas de artesanos locales y algún pequeño templo. En época de floración de los árboles, el paseo se convierte en un túnel de colores por el que es más que agradable pasear.

Puente en el Camino de la Filosofía

Puente en el Camino de la Filosofía

 

Contraste de colores en el Camino de la Filosofía

Contraste de colores en el Camino de la Filosofía

Día 3: Alrededores inmediatos de Kyoto

Tomando un autobús desde el centro, en una media hora de trayecto, podéis llegar hasta la zona de Arashiyama, mucho menos masificada de turistas que Kyoto, y donde se pueden visitar algunos templos, como el de Tenryu-ji, dar un paseo en barca por el río Hozu-gawa, caminar entre un bosque de bambú o subir a un parque de monos, el Iwatayama Monkey Park.

Barca en el río Hozu-gawa

Barca en el río Hozu-gawa

Precisamente este parque es el que nos llevó hasta esta zona. En él se pueden ver hasta 170 macacos que viven de forma salvaje. Lo curioso del lugar, a parte que del hecho que hay que subir durante unos 25 minutos por una colina para llegar, es que, al contrario que en los zoos convencionales, es el visitante el que tiene que encerrarse dentro de una jaula y son los monos que se acercan desde el exterior para pedir comida. Una vez los visitantes han cogido la suficiente confianza con los monos, se puede salir al exterior y pasear entre ellos, teniendo siempre en cuenta ciertas normas de seguridad.

Iwatatayama Monkey Park

Iwatatayama Monkey Park

Otro de los puntos imprescindibles de los alrededores inmediatos de Kyoto, se sitúa en el otro extremo de la ciudad, justo al sur de ésta. Se trata de el santuario Fushimi Inari, famoso por haber aparecido en la película “Memorias de una Geisha”. Se trata de un santuario donde el visitante puede perderse durante horas entre los miles y miles de toriis (la mayoría rojos) que parece que nunca acaben. Para salir del laberinto solo tendréis que ir hacia abajo, ya que está situado en una colina.

Y hasta aquí mi propuesta de visita a Kyoto. Y si no podéis ir hasta allí en un futuro inmediato, siempre podéis leer el libro o ver la película…

Y si queréis continuar el viaje desde Kyoto, os recomiendo el siguiente post:


 

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3 comentarios en “Kyoto en 3 días

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