Capo San Marco, en la península del Sinis

Cerdeña: cómo recorrer la isla en una semana (Parte II: del Archipiélago de la Maddalena a Cagliari)

Como ya introducía en el anterior post, sobre los primeros días de viaje, Cerdeña es interminable en cuanto a lugares para visitar. La isla sarda es un destino perfecto para cualquier época del año, ya que más allá de las playas, se pueden visitar viñedos, montañas y parques naturales en el interior, disfrutar de la gastronomía, pasear por ciudades y pueblos históricos, nuraghes y mucho más.

A continuación, después del mapa con los puntos importantes de todo el viaje, podréis descubrir el recorrido que hicimos nosotros del cuarto al séptimo día de viaje.

Día 4: Archipiélago de la Maddalena

Este día lo dedicamos a una de las zonas de la que más nos habían hablado nuestros conocidos antes de planear el viaje: el Archipiélago de la Maddalena, formado por varias islas de diferentes tamaños y declarado Parque Nacional.

Si queréis visitarlo en coche, la única manera es tomar un ferry desde Palau, al norte de la isla principal, hasta el núcleo urbano de La Maddalena, al sur de la mayor isla del archipiélago. Desde ésta, podéis conducir hasta la isla Caprera, ya que las dos están unidas por un puente.

En nuestro caso, decidimos unirnos a un tour en barco, que duraba todo el día y llevaba a varias islas, a las que no se podía acceder por otra vía que la marítima.

La primera isla en la que paramos fue Isola Spargi, donde pudimos empezar a ver el paisaje característico del archipiélago, con grandes piedras de formas onduladas y con agujeros cóncavos.

Después regresamos al barco para dirigirnos a la zona de las Piscinas Naturales (Piscine Naturali), no sin antes ver de lejos la Spiaggia Rosa, en Isola Budelli. Se trata de una playa de arena rosácea a la que ya no se puede parar para preservar los minerales que hacen que la playa sea tan singular.

Después de parar en las Piscinas Naturales, fuimos a la Cala Santa Maria, la playa más larga de todo el archipiélago, en la isla que lleva el mismo nombre.

Por último, el barco hizo una vuelta por el norte del archipiélago e hicimos una parada en el pueblo que os comentaba al principio del día, La Maddalena, y que goza de un casco histórico pequeño pero muy auténtico para pasear y relajarse un rato.

En el caso que optéis por visitar el archipiélago con el coche, no os podéis perder las playas del este de Caprera, como Spiaggia di Cala Coticcio, Cala Tahití, Spiaggia i Due Mari o Cala Andreani. Si nosotros hubiéramos estado un día más, a juzgar por las fotos y las referencias, seguro que las habríamos visitado.

Día 5: Iglesia de Santa Trinità di Saccargia, Castelsardo y Stintino

Por la mañana de nuestro quinto día de viaje, dejamos la zona de Arzachena y conducimos hacia la parte noroeste de la isla de Cerdeña.

Nuestra primera parada fue en la iglesia de Santa Trinità di Saccargia, una iglesia románica con unos frescos interiores que nos recordaron mucho a las iglesias del Valle de Boí, porque son de la misma época y estilo arquitectónico.

No obstante, encontramos que el exterior era mucho más elegante, quizás por su construcción bicolor, ya que está hecha de piedra caliza y basalto.

Si tenéis más tiempo por la zona, que sepáis que ésta no es la única iglesia de este estilo. Seguramente antes o después de llegar a ésta, veréis más iglesias de este tipo cerca de la carretera. A este conjunto, se le conoce como las Iglesias del Logudoro.

Después de visitar la iglesia de Santa Trinità di Saccargia, tomamos la carretera de nuevo dirección Castelsardo, pasando por paisajes increíbles, salpicados de molinos de viento. Y es que en el norte de Cerdeña, el viento está muy presente.

Una vez en Castelsardo, aparcamos el coche fuera del casco histórico y subimos a pie por sus calles empedradas hasta la zona del castillo para ver la Catedral, que tiene un campanario muy curioso, ya que antes de campanario, la torre se erigió como faro. Cuando dejó de utilizarse como faro, pasó a ser lo que es hoy en día, aunque no fue hasta más tarde que se le añadió el reloj y la cerámica de Majorica que decora su cúpula actualmente.

Comimos en un restaurante con vistas al mar y antes de irnos, tomamos las últimas fotos de Castelsardo, desde lo lejos para admirar el pueblo desde abajo.

Al salir de Castelsardo, quisimos ir a ver la Roca del Elefante, a la izquierda de la fotografía inferior, una curiosidad de la naturaleza, que encontraréis justo al lado de la carretera. Esta roca fue erosionada de forma natural hasta llegar al estado actual y no sólo llama la atención a los viajeros y de hoy en día, sino que en la época neolítica, los habitantes de la zona ya vieron en ella algo especial en ella y hicieron sus construcciones muy cerca de ella. Además, en las entradas cóncavas de ésta, se pueden ver relieves de figuras de animales y vegetales.

Acabamos el día en la zona del norte de Stintino, donde hay dos de las playas más famosas de la isla, La Pelosa y La Pelosetta. La primera es mucho más grande y la segunda, da acceso a una isleta donde se encuentra una antigua torre de defensa a la que se puede llegar nadando.

Día 6: Alghero y alrededores

Por la mañana, visitamos uno de los puntos de los que nos habían hablado también todos nuestros contactos que habían ido a Cerdeña anteriormente: La Grotta di Nettuno. Se trata de unas cuevas con estalactitas, estalagmitas y lagos interiores a las que se puede llegar vía marítima desde Alghero o en coche, bordeando la Bahía de Porto Conte.

Nosotros optamos por ir en coche, porque aunque hubiera que bajar unos 600 escalones desde el aparcamiento (y luego subirlos), queríamos recorrer el camino de vuelta a nuestro aire.

Para visitarlas, hay que saber que las visitas guiadas se hacen cada hora a en punto, y que por la mañana se suele juntar mucha gente, lo que puede resultar un tanto agobiante.

Al salir de las cuevas, recorrimos la bahía y fuimos hasta el Nuraghe di Palmavera, un yacimiento arqueológico de la época neolítica que constaba de varias torres unidas entre ellas.

Después nos acercamos a la Spiaggia di Maria Pia, desde la que hay vistas a la ciudad de Alghero. En la misma zona hay más playas, por si queréis pasar el resto del día, como la Spiaggia del Lazzaretto o la Spiaggia delle Bombarde. Podéis encontrar información de todas las playas de la zona en el siguiente enlace.

Finalmente, nosotros acabamos el día paseando por el centro histórico de Alghero.

Uno de los lugares que más nos sorprendió fue el claustro de la iglesia de San Francesco, un espacio de tranquilidad entre el bullicio de las calles de la ciudad. Pero salimos rápidamente otra vez para descubrir los orígenes catalanes de ésta. Muestra de ello: el nombre de las calles, carteles en las paredes, rótulos de tiendas…

¿Pero dónde estaba la gente que hablaba en alguerés? Pues entre puerta antigua y jardines improvisados en las calles, un grupito de señoras disfrutando del fresco de las últimas horas del día, hablaba algo que nos recordó al catalán, eso sí, con la típica entonación italiana.

Las últimas horas del atardecer las pasamos paseando por las murallas y el puerto marítimo, un lugar perfecto para ver la puesta de sol.

Día 7: Bosa y Península del Sinis

Y llegamos a nuestro último día de viaje con muchas ganas de conducir por la carretera que une Alghero y Bosa, una carretera panorámica cuyos paisajes son el mar, acantilados y naturaleza, y que merece ser recorrida con tranquilidad.

Al llegar a Bosa, aparcamos el coche al lado del río para ver la panorámica del pueblo desde el otro lado, que sube vertiginosamente hasta el castillo.

Una vez cruzado el puente, Bosa es perfecta para pasear y dejarse encantar por sus callejuelas empinadas y de casas coloridas. Al bajar, se puede comer algo en una terraza de alguna de sus plazas de su calle principal.

Después de comer, decidimos conducir hacia la Península del Sinis, pasando por Magomadas y Tresnuraghes, unidas por una carretera que serpentea entre viñedos y olivos.

Una vez en la Península del Sinis, visitamos la Spiaggia de Is Arutas, que goza de una arena única y de alto valor ecológico, por lo que, como indica la señal que podéis ver abajo, está prohibido llevársela.

Antes de irnos al aeropuerto, para tomar el vuelo de vuelta, llegamos hasta la punta de la península, en el Capo San Marco, en la zona de San Giovanni di Sinis, donde está la antigua ciudad romana de Tharros, para disfrutar de los últimos paisajes sardos.

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